martes, 7 de diciembre de 2010

SOBRE LAS PARADOJAS, JOHN DONNE - por Jeyson Pardo


John Donne/Paradoxes-Paradojas/Traducción Andrea Rubín//Impreso en Valladolid, España 1994/Ediciones, Cuatro/40 páginas.



LAS PARADOJAS



Introducción

Es válido citar a Caracciolo Trejo, cuando afirma que en cualquier estudio que se haga sobre John Donne, se debe tomar en cuenta su excepcional talento, en el sentido histórico en el que vivió. Fin de la época Isabelina y los inicios del modernismo. Ahora bien, Donne nace en la cuna de una acomodada familia católica londinense, a eso de 1572, la fecha no es bien establecida, pues no hay registro de ello; es tercer hijo del Comerciante John Donne y Elizabeth Heywood.  Crece en un ambiente totalmente artístico, pues muchos de sus familiares asistían a tertulias literarias, y por ende el tema de las artes nunca faltó en su infancia. En 1592 se hace jurista en la famosa academia de leyes Lincoln´s Inn. En esta época, el esplendor y las complicaciones del reinado de Isabel I (1558-1603). Contrae secretamente matrimonio con Ann More, la hija del hombre de leyes, y profundo Amigo de Donne, Sir Thomas Egerton. Un año más tarde del matrimonio, y al percatar que Ann está embarazada, decide hacer pública su boda; este hecho acarreó su despido de la corte por parte de  Egerton.

Al final de la época Isabelina nace la primera de doce hijos, Constance. Viendose inmerso en tan difícil situación, viaja a Irlanda, en busca de un puesto en la administración pública, para salir de sus dificultades. Aunque nunca lograría trabajar en la vecina isla. En 1610, renuncia al catolicismo y pasa al anglicanismo, por ende recibe un diploma de Oxford, en Master Of Arts. En 1611 Sir Robert Drury se percata del artista perdido y desperdiciado en Irlanda, decide entonces emprender un viaje por toda Europa junto al poeta. En parís se publican algunos poemas como «Break of Day» y «The First And Second Anniversary»  haciéndole cierto reconocimiento, luego publica una de sus grandes obras «Elegy upon the Ultimely Death of the Incomeparable Prince Henry» con el cual se hace de cierta fama en la escena Parisina. Vive sin inconvenientes por 4 años, hasta 1615, año en el cual fallece Ann por sobreparto, ella deja doce niños, cinco de ellos nunca llegarían a la adultez. En los años siguientes la carrera artística de Donne se detiene por sus meditaciones sobre de la muerte y la vida. En (1619) lee ávidamente los ensayos de Montaigne, que influenciaron profundamente su obra. Ya un poco retirado de la poesía, y dedicado más a las meditaciones sobre la naturaleza, la vida y la muerte. Escribe cerca de 1626 los ensayos,  «El Biathanatos » y « Paradoxes». En 1630 ya enfermo y al borde de la muerte publica «Devotions» junto a su Testamento.



Las Paradojas

Las paradojas, es un libro compuesto de 10 ensayos, acerca de las profundas meditaciones que dieron lugar en 1615 y 1630, La primera paradoja, Que todo se destruye a sí mismo, es una profunda reflexión sobre el ser humano, como artífice de su propia destrucción, la vida corta ante una muerte eterna; en palabras de Voltaire la fugacidad de la vida. El segundo ensayo, Que a las mujeres les favorece pintarse, es un jocoso escrito sobre la utilidad de algunos maquillajes en ciertas mujeres de odiosa belleza. El tercer ensayo, Que los hombres viejos son más insensatos que los jóvenes, es una crítica lanzada desde el día de ayer, cuando Donne escribió su ensayo, a su yo adulto o el día de hoy. También es una crítica sobre las acusaciones de los viejos, a la jovialidad perdida. El Cuarto Ensayo, Que la naturaleza es nuestra peor guía, es un pensamiento sobre, la desmesura que producen nuestros cuerpos, y por lo tanto al error que estamos expuestos diariamente, las 24 horas, si dejamos que nuestros sentidos, “entren” en el cristal de nuestras almas. Que solo los cobardes se atreven a morir, es el título del quinto ensayo de las paradojas de Donne, él expresa un paralelo sobre el valiente y  el cobarde, enseñando que los dos corren una misma forma de vida aunque su destino es distinto, y solo la forma de interpretación sobre su futuro, hace que cada uno tome cierta diferencia, para que se les adjetive el valiente, o el cobarde. El Sexto ensayo, Que los dones del cuerpo valen más que los del espíritu o la forma, es una paradoja sobre su cuarto ensayo, Donne argumenta las bondades del cuerpo para con nuestro espíritu, pues en palabras del autor, nuestro espíritu no conocería lo que es conveniente, si no conoce las bondades y los errores de nuestro cuerpo. El Séptimo ensayo, Que a un sabio se le conoce por reírse mucho, es una crítica hacia el austero filósofo. Donne dice, que las cualidades, la meticulosidad, el razonamiento, y el descubrimiento, son mismas cualidades que contienen la risa. Por ello, invita al intelectual, a aprovechar el máximo de los dones del cuerpo y espíritu. El octavo es un ensayo, por algún modo decirlo, cómico, en el Que el bien es más frecuente que el mal, Donne presenta una especie de positivismo, predicando al lector que: “quien arruina su vida lo hace por cuenta propia”, aparte de ello, el bien es más abundante que el mal, pues el bien es “frecuente y usual en los hombres”. Para el noveno ensayo, Que la desunión hace la fuerza, presentaré como indicio el epígrafe que presenta Donne, nullos ese Deos Inane caelum/ affirmat selius, probatque, quod se/ factum, dum negat haec, videt beatum. («No hay ningún dios; el cielo está vacío, afirma Selius, y lo prueba porque todo se ve prosperar negando tal cosa»). El décimo ensayo, Que es posible encontrar alguna virtud en ciertas mujeres, es una construcción textual sobre los defectos y virtudes femeninos, una parte de este gracioso ensayo, dicta lo siguiente: No soy descarado para defender o condenar a las mujeres. Sin embargo, cuando vemos a los médicos conceder a todos los venenos alguna virtud, ¿Por qué no deberíamos, ay, hacer excepción con las mujeres?



Sobre las Paradojas de Donne.

Qué sentido tiene la vida, cuando es tan corta, cuando se torna sueño, cuando es tan odiosa con nosotros. Donne al igual que Khayyam, busca responder, o si quiera, dar una opinión personal en estas líneas. La brevedad y la función de la vida. Recuerdo su Biathanatos, él expone que Dios, cuando creó su universo en siete días, estaba creando su patíbulo. Algo así sucede en la cosmovisión de Donne, que sin ser un místico como Dante o como Blake, pudo responderse a sí mismo la función de la vida ante tan cruel acto, el acto del destino. Vivir es un gran esfuerzo, pensaba Barba Jacob, y no sé qué tan cerca pudo haber estado el colombiano del inglés, pero puedo asegurar que los dos poetas, al igual que muchos, poseen ese símil en su escuela. El profundo ser de las paradojas, es un espíritu viviente de Donne, en estas letras se ve la profunda curiosidad por la muerte, por Dios, por el cristianismo, por la pérdida de su prohibido amor, por los hijos que invaden sus cuentas. Todo ello, toda su vida está en las letras de Donne.
El gran escritor latinoamericano Jorge Luis Borges llama a Donne, el gran poeta del manuscrito de fuego, refiriéndose al ensayo Biathanatos y la época incendiaria en el que fue publicado, pues como ayer, hoy, y mañana. La vida de las artes será un contratiempo. Pero será la única y clara esperanza que pueda obtener la humanidad
El nuevo critico Wimsatt escribe que: para que una metáfora tenga fuerza, conmueva, y en pocas palabras, sea buena, hay que contraponer dos imágenes: fuerte-débil, oscuridad-lúcido etc. Donne tiene esa increíble habilidad, (y para mi esa nueva habilidad) de contraponer los ensayos; ¡no hay que dejar a la naturaleza ser nuestra guía! afirma en algún momento de la mañana, ¡las delicias del cuerpo son la virtud de nuestro espíritu! piensa mientras duerme.
No tengo mayor objeción contra el pensamiento de Donne, de hecho estoy de acuerdo en muchas de sus líneas. Válido en el siglo XVII, y válido cuatro siglos después. Aunque, en sus escritos mas “pesimistas” hay cierto grado de sinceridad acumulado, en verdad quiere hacer la imagen de su pensamiento, y las palabras que usa son las correctas; o por lo menos, lo son mas cuando él contrapone sus ensayos pesimistas, contra los positivistas. Admito que soy un fiel seguidor del maestro de Nietzsche y fundador del pesimismo. Tal vez por eso sea más fidedigno de los planteamientos que conllevan desesperanza en medio, pero sin ser radical, y sin quitar mérito a sus otros ensayos positivos, en los cuales vale la pena destacar Que a las mujeres feas les favorece pintarse, y Que el bien es más frecuente que el mal, done maneja con maestría y claridad los temas más comunes y normales del diario vivir.
Dejo mis palabras escritas, y una opinión abierta. Cada quien juzgue los escritos al placer que pueda producir, a ese éxtasis que ocurre al estar frente a una obra de arte. Este es mi humilde pensamiento, estas son mis cortas líneas. Sobre uno de los grandes maestros, Donne mentor, de la que algunos años después será, la fuerte literatura inglesa, que muchos amamos.



Estudio en la literatura.

Las posibilidades, o formas de anclaje de un texto como las Paradojas, en la lectura son infinitas. En Bogotá, el entorno literario suele ser una actividad joven, prácticamente en descubrimiento. No sé que tanto la academia pueda aceptar este tipo de visiones, o tergiversaciones de lo que es para mí, es la literatura “pesimista”. Mi concepción del texto, (a mi cuarto de vida católica) es un libro de negación, de profunda meditación sobre los actos, sobre las consecuencias, sobre ese eterno péndulo que oscila entre el dolor y el aburrimiento, sobre la razón, y el ocaso del vivir. El mensaje, puede ser un poco fuerte, y digo fuerte, porque los asuntos de negación ante ciertas lecturas, que pueden ser contraproducentes, son muy comunes últimamente; o eso sucede muy a menudo entre compañeros de la academia. En cuanto a forma y estilo, el texto es impresionante, no sobra repetir la adjetivación de grande concedida por el maestro Borges. Los ensayos de Donne son de gran valor y calidad literaria. Al igual que el poeta inglés, las posibilidades de este texto son infinitas.

viernes, 3 de diciembre de 2010

EL Barón de Münchhausen

Por: Alfredo Robles Ayala.























Autor: Rudolf E. Raspe.                                                                                                                                                                     Título del libro: El Barón de Münchhausen.                                                                                                         Editorial: Longseller (clásicos de bolsillo).                                                                                                        Año/lugar: argentina- 2002.                                                                                                                                     Número de páginas: 158.   




Rudolf E. Raspe nace en Alemania, más precisamente en Hannover, en el año  1737. Es un escritor y científico; durante algún tiempo se dedica al campo de la ciencia y la naturaleza, es así como en 1763 publica Specimen Historiae Naturalis.   Luego de este lapso científico, Raspe, se integra al mundo de la filosofía y las letras escribiendo para una revista de la época; es Raspe quien publica los escritos póstumos de Leibniz.
Su obra cumbre, para algunos, es el Barón de Münchhausen. En ésta, el Barón, mientras toma en un bar, cuenta las historias de sus aventuras a todo el público presente; sus historias son algo fantásticas, pero como él mismo dice, todas son verdaderas.

En este libro nos encontramos con un hombre que ha terminado de vivir sus aventuras, algo extraordinarias, y ahora lo que hace es contarlas al público en general. El Barón de Münchhausen, es un hombre que ha tenido una vida muy interesante y poco creíble de la vida.
Sus historias más que nada se desarrollan en el mar, es allí donde tienen acontecimiento sus más excéntricos relatos. Algunas de las escenas que marcan la memoria y hacen dudar al lector de la veracidad del Barón a la hora de contar sus relatos, están en su viaje a Rusia y sus primeras aventuras de marino. El Barón mantiene todo el tiempo al lector entretenido con sus aventuras, todo lo que él cuenta está bajo el carácter de la sinceridad y la modestia entre otros; es el Barón quien se considera un modesto ser, es más, solo cuenta lo básico de sus historias, nunca exagera y no se vanagloria de sus aventuras con mujeres.
 Este hombre es tan vigoroso como para poder alzar todo un carruaje y tan ágil como para montar una bala de cañón y cambiarse de bala para poder regresar a su punto de partida; por otra parte también tiene un séquito de hombres demasiado interesantes, desde un hombre que corre  a una velocidad destellante, hasta uno que puede con un soplo de su nariz causar toda una catástrofe con los vientos. Por lo demás también hay que hablar de sus perros y sus caballos, tiene perros tan fieles como para quedarse durante mucho tiempo en la misma posición, esperando el regreso de su amo y un caballo tan potente como para que se divida en dos mientras corre.
Pero dejemos que sea él quien nos muestre sus extraordinarias e increíbles aventuras:
“Un día estuve en gran peligro de perecer en el Mediterráneo. Bañábame una hermosa tarde de verano no lejos de Marsella, cuando vi un gran pez que flotaba rápidamente hacia mí con tamaña boca abierta. Imposible era salvarme, pues no tenía medios, ni siquiera tiempo. Sin vacilar, me reduje a mi menor expresión, esto es, me hice un ovillo, doblando todos mis miembros contra mi cuerpo, doblado también; y en aquella forma me deslicé entre las mandíbulas del monstruo hasta su mismo tragadero.
Ya allí, me encontré en la mayor oscuridad y en un calor que no me era desagradable. Mi presencia en su gaznate lo molestaba singularmente, y estoy por decir que de muy buena voluntad se hubiera desembarazado de tan indigesta merienda; para serle aún más incómodo, me puse a andar, a brincar, a bailar, a hacer, en fin, mil locuras en mi prisión. La giga escocesa, entre otras danzas, le era, al parecer, muy desagradable. Daba gritos lastimeros y se ponía a veces derecho, echando medio cuerpo fuera del agua.
En este ejercicio fue sorprendido por un barco italiano que le arrojó el arpón y dio cuenta de él en muy pocos minutos…” (pag. 77)

Gracias al comienzo de esta aventura, una de las más cortas, ya podemos darnos una idea de lo que ha sido la entretenida vida del Barón. Un hombre que cual Simbad el marino, también tiene luchas con enormes peces y aventuras marinas dignas de contar a todo un público.

En síntesis podemos hablar de este libro como uno típico de su época. Durante este siglo (XVIII)  nos encontramos con un fervor de los autores por contar aventuras poco usuales, como es el mismo caso de  Swift con los “viajes de Gulliver”.
Lo que distingue a este libro de los demás es la inmensa sátira y fantasía que maneja; este libro, bajo mi concepto, esta burlándose de otros de la época: así como Gulliver viajó a Liliput y conoció a estos diminutos hombres, el Barón, sembrando un árbol, fue a la luna para recoger su hacha perdida.

El Barón de Münchhausen es un libro bueno, esto solo por darle un valor calificativo, no con el ánimo de juzgarlo ni de querer estar dando un juzgamiento del autor. Las historias narradas en algún momento parecen algo absurdas y un poco salidas del tono de la realidad, pero luego recordamos que de eso se trata, de un hombre que ha tenido la suerte de que su realidad éste llena de  estas historias y es uno quien debe darse cuenta de ello, no ver lo absurdo, sino envidiar la vida de un hombre que tuvo la suerte de una vida así, al mejor estilo de un Quijote.

AMORES QUE MATAN

Por: Julieta Loaiza Montes

Jean Racine ( La Ferté XII 22 de 1639 – París IV 21 de 1699), dramaturgo francés, escribió “Fedra”, obra de teatro aparecida en 1677. Se reseñará este drama y para ello se  ha tomado la edición de 1994 de Editorial Planeta, S.A. cedida a RBA Coleccionables, S.A. Barcelona. 77 ps.
El escritor francés a quien se considera uno de los mayores autores de la tragedia clásica,  logra, al seguir la huella de su antecesor Pierre Corneille, al que imita en sus inicios con sus dos primeras obras, “La Tebaida” y “Alejandro Magno”, ser considerado uno de las más grandes representantes de la tragedia clásica en Francia. En sus obras, basadas en los clásicos griegos y romanos, transforma los personajes, humanizándolos al punto de alejar en cierto grado la influencia de los dioses sobre su destino. Algunas diferencias de forma se aprecian también en las tragedias de Racine con respecto a las de los autores antiguos.
 Fedra” de Racine, retoma el tema de la mitológica hija de Minos y de Pasifae, casada con Teseo y enamorada de su hijastro Hipólito.
Teseo, gran guerrero y conquistador, se ausenta de su casa un gran tiempo y su esposa, Fedra, queda sumida en un gran dolor por un secreto que poco a poco la lleva a la desesperación. Su nodriza para ayudarle, hace que le confiese la razón de sus deseos de morir y al saberla, la induce a revelar la verdad a su hijastro Hipólito de quien está enamorada, pasión que la arrastra y que contiene con gran sacrificio, debido a su remordimiento por el evidente pecado que le atormenta y por el temor que le produce el castigo al que puede ser sometida. En este drama, la fuerza de los acontecimientos recae sobre Enone, la nodriza, a quien se le descarga toda la responsabilidad de los  sucesos. Hipólito recibe la confesión de Fedra con gran asombro, pues cree que su madrastra le odia. Él a su vez está enamorado de su prima Aricia, amor también imposible por ser ésta de una estirpe enemiga de Teseo. Hipólito con intención de salir a buscar a su padre, decide despedirse de su prima, pero alguien da la noticia de que Teseo ha muerto e Hipólito le confiesa su amor a la desdichada prisionera, amor que es correspondido.  Pero Teseo regresa y con su llegada todo se desata. Fedra, con remordimientos por su amor incestuoso teme ser deshonrada ante los ojos de su marido y vuelve a desear la muerte, mas, su nodriza la convence para acusar a Hipólito de haber intentado tomarla a la fuerza, y así el inocente es acusado ante su padre, que lleno de cólera le destierra y pide su muerte a Neptuno. Hipólito, en su defensa confiesa su amor por Aricia, pero su padre considera esto como una artimaña del hijo para librarse del castigo engañándole de nuevo, y no se retracta de su decisión. Hipólito, le propone a Aricia que huya con él al destierro con la promesa de casarse con ella en cuanto sea posible, pero al salir de Trecenia, ciudad donde transcurre la obra, un monstruo marino le sale al paso, es herido por el valiente Hipólito, pero con dolor y rabia cae ante los caballos que espantados se desbocan y arrastran el carruaje atropellándolo contra las rocas y destrozando todo el cuerpo del héroe, que muere enviando un mensaje a su padre con el criado, suplicando por el perdón para Aricia.
A la par de esto, Fedra recrimina a su consejera por haberle hecho caer en la tentación de confesar su secreto y por haber enredado a su amado en una calumnia que lo alejó para siempre. La nodriza se deja hundir en el mar. Terámenes narra a Teseo el accidente de la muerte de su hijo y le da el mensaje de éste suplicando por Aricia. Fedra toma veneno, confiesa la verdad de su amor a Teseo, adjudicándolo a fuerzas del cielo y culpando de todo a su criada Enone.

La obra presenta una heroína con sentimientos nobles que le impiden decidirse a amar con libertad. El sentimiento incestuoso que nació en ella es su propio tormento y cree merecer el castigo de la muerte por eso y por el engaño a su esposo. El héroe masculino también es revestido de grandes valores, lo que lo engrandece más ante la mirada del receptor; por el amor filial, se sacrifica para no causarle un pesar a su padre y para no deshonrar a su madrastra. Guarda el secreto de ésta, aún ante las súplicas de su amada que le ruega defender su honor, haciendo que su padre salga del engaño. Racine, muestra una moral bien marcada que  rige el proceder de sus personajes, quienes sólo guiados por pasiones incontrolables o por motivos elevados se desvían de la norma. El adulterio, y cualquier desorden de tipo pasional tendrá su castigo. En Fedra, si la protagonista se atreve a confesar su amor por Hipólito es porque cree muerto a su esposo, Hipólito, de igual manera, declara su amor a Aricia cuando se ve libre de la presencia de su padre y la misma Aricia no accede a huir con su amado, si no la hace antes su esposa. Sin embargo, se acepta el suicidio como alternativa de castigo,  acción que parece no pertenecer a las normas morales establecidas.
En la obra, la intriga va ascendiendo a medida que avanza la acción y su complejidad se funda en el carácter de los personajes que por lo diverso enredan los sucesos. Racine, muestra el amor en sus diferentes formas: El amor pasional (Fedra), el amor mesurado (Aricia), el amor filial (Hipólito), el amor servil (Enone), etc.
Los temas principales de la obra son: el incesto, el engaño, la culpa, la falta de libertad  y el amor que servirán para ir articulando el destino de cada personaje.
Los personajes terminan trágicamente muertos al dejarse arrastrar por las pasiones. Fedra se suicida al ver las consecuencias de su engaño, Enona hace lo mismo al ser despreciada por su ama, Hipólito, la muerte más injusta de todas, muere al ser arrastrado por sus caballos, y si bien, no son escenas sangrientas, el final no deja de ser por eso doloroso.
El lenguaje es bien tratado en la obra. Los discursos son complementarios y fluidos, lo que permite que el sentido no se pierda. Racine tiene un estilo simple y sencillo. No es amigo de los excesos ni de los adornos. Pero, esto no oculta el lirismo de su lenguaje, sobre todo en los monólogos de cada personaje. En la obra de Racine, los personajes son pocos, y eso era exigencia del teatro de la época para que, con un número reducido de personajes, los espectadores captaran lo esencial.
Fedra, o cualquiera de las obras de Racine, son dignas de estudiarse, porque son una muestra de lo mejor del teatro francés del siglo XVII y por ser, aporte de la literatura universal, para entender la evolución de la escritura desde el punto de vista creativo.

martes, 30 de noviembre de 2010

los Sueños de Quevedo, Francisco de


Quevedo, Fancisco de; Los sueños; editorial Planeta; 106 páginas.
Biografía. Francisco de Quevedo.
Francisco Gómez de Quevedo y Santibáñez Villegas (Madrid, 14 de septiembre de 1580- Villanueva de los infantes, ciudad Real, 8 de septiembre de 1645) fue un noble, político y escritor español del siglo de oro, uno de los más destacados de la historia de España. Ostentó los títulos de Señor de La Torre de Juan Abad y Caballero de la Orden de Santiago. Estudió con la alta sociedad de su tiempo, en el colegio de la Compañía de Jesús en Madrid y en la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), donde conoció al duque de Osuna; después cursó estudios de teología en la Universidad de Valladolid (1601-1606), pues allí se había desplazado la Corte. En esta época se imprime su primer soneto, un elogio a Lucas Rodríguez, y aparecen sus primeras obras en prosa. Destaca por su inteligencia, aprendió diversas lenguas: griego, latín, árabe, hebreo, francés e italiano. Se le considera como el español que más idiomas extranjeros hablaba. Dentro de sus obras satíricas se encuentran, La culta latiniparla, Epístola del caballero de la tenaza y Los sueños.
http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_de_Quevedo
La obra
Los sueños, es una crítica. Es una sátira hacia la sociedad y las personas que la conforman. En toda la obra no se escapa ninguna persona o profesión, todos tienen algún tipo de pecado y, el infierno, está repleto de todas estas personas. Pero lo más sorprendente de todo el asunto es que es fácil de condenarse por cuestiones que generalmente uno no entiende o no ve. Esta crítica literaria resalta la vanidad y, en especial, la hipocresía de la gente. La mujer, en Los Sueños,  la muestran como la mayor causa por la que los hombres se condenan, y hasta en el mismo infierno siguen siendo un problema para los demonios, según la obra. Todo esto me lleva a reafirmar mi postura de que nosotros, los humanos, llegamos a ser nuestros mismos demonios. Esta obra, la considero, como una de las obras que no podemos dejar de leer. Es imprescindible leerla, porque es una sátira muy bien lograda y es un ejemplo que podemos tomar para no hacer de las sátiras un chiste malo. Por otra parte, tiene un valor importante en la literatura respecto a su responsabilidad con la sociedad de ayudar a mejorar los malos hábitos que la corrompen.
Los Sueños, es una obra de cinco cuentos: El sueño de las cavernas; El alguacil endemoniado; Las Zahúrdas de Plutón; El mundo dentro, y La visita de los chistes, todos con una misma temática. En toda la obra, en los cinco cuentos,  se habla de los castigos del infierno hacia los que se condenan y de los condenados. El primer sueño, el sueño de las cavernas, cuenta que después de quedarse dormido leyendo a Dante, sueña con el fin del mundo. Allí todo le parecía gracioso porque las personas, estaban asustadas del juicio que se les iba a dar por sus pecados y trataban de demorar lo inevitable, con disculpas y demoras. Una vez en el tribunal, trataban de engañar a Dios diciendo qué tan buenos eran en la tierra y, al fin y al cabo, se condenaban. Algo que sabían de antemano. Un avaro, por ejemplo, al darse cuenta que no iba a lograr nada con sus argumentos decidió no perder más el tiempo e irse por su voluntad al infierno; un astrólogo decía que no podía ser el fin del mundo, por la posición de los planetas. En fin, esto le causaba mucha risa y despertó como consecuencia de sus carcajadas.
El segundo cuento, El alguacil endemoniado, cuenta, efectivamente, que había un alguacil que tenía un demonio adentro. Este demonio era elocuente en su forma de hablar y decía que él no estaba por su voluntad en el alguacil y era más acertado llamarlo el demonio enguacilado. El protagonista (narrador personaje) cuenta que le llamó la atención. Este demonio y empezó a charlar con él. De esta forma se enteró del tipo de personas que se condenaban, más que por sus pecados era por no arrepentirse de ellos. El demonio le confiesa que no es fácil la existencia de un demonio, porque los hombres les perdieron el miedo a ellos y muchos están en el infierno por gusto.
El tercero, Las Zahúrdas de plutón es un sueño el narrador personaje, a un paseo por todo el infierno. Allí se encuentra con todas las personas posibles, con nobles, con médicos, con cocheros, con papás que dejaron riqueza a los hijos, con sacerdotes alquimistas que todo lo convertían en oro, con barberos y con mujeres. Todos condenados por hipócritas y por vanidosos.
El cuarto, El mundo por dentro, se acerca más a un ensayo literario que nos habla sobre el mundo y su cercanía al infierno. En este cuento aclara que nosotros hacemos del mundo un infierno. El quinto y último cuento, La visita de los chistes, es la visita que le hace la muerte. Él confundido y asustado, porque pensó que se lo iban a llevar, le preguntó -¿vienes a llevarme?- La muerte le contestó que venía por un asunto diferente, como los muertos visitan a los vivos, ella quería llevar a un vivo de visita a los muertos. El narrador personaje, cuenta que fue llevado a donde los muertos, y cada uno de ellos se acercaba y le contaba la verdad de su historia. Todos estaban de acuerdo, que si los vivos supieran como era la muerte apreciarían más la vida, porque la vida es la muerte constante desde el día en que nacemos.
        Esta obra, para leerla es exquisita, tiene una variedad de ingredientes que la hacen única, por eso leerla es algo delicioso. Habrá momentos en que se sientan culpables, pero al mismo tiempo ayuda a reflexionar. Invito a que la lean sin ningún temor de equivocarme a que la van a disfrutar de principio a fin.

Por: Christian Yesid Polanía Cuervo.


lunes, 29 de noviembre de 2010


SORJUANA INÉS DE LA CRUZ: LA DÉCIMA MUSA
Por: Eva Yenia Valencia Macías




FICHA BIBLIOGRÁFICA DE LA OBRA
NOMBRE: DE LA CRUZ, SORJUANA
TITULO: OBRAS COMPLETAS V TOMO- LOS EMPEÑOS DE UNA CASA
LUGAR DE PUBLICAION: MEXICO
EDITORIAL: FONDO DE CULTURA DE MEXICO – 1995
NUMERO DE PAGINAS:719



INTRODUCCIÓN A LA AUTORA Y A SU OBRA.
Sor Juana Inés de La Cruz, escritora Mexicana nacida en San Miguel de Neplanta en 1651. Se dedica a la vida religiosa, y se transforma en la figura más relevante de finales del Barroco. Su obra se constituye dentro de las grandes obras de la poesía escrita por mujer alguna. La destreza para versificar, su genialidad al componer la sitúan dentro de las plumas más brillantes y admiradas por la realeza de la época. Admiradora y lectora asidua de Góngora y Calderón. En su celda poseía una nutrida biblioteca que vendió, luego de recibir una dura crítica del Obispo de Puebla; por cuenta de un escrito en el que reivindica el derecho de las mujeres a acceder al conocimiento. Texto conocido como La Carta Atenagorica. Fallece cumpliendo a cabalidad con sus deberes religiosos, en el año de 1695. Su obra está compuesta por una serie de loas, sainetes, sonetos, comedias, saraos y por supuesto textos en prosa. Esta mujer abordó todos los espacios conocidos de la escritura de su época con gran brillantez y destreza.
COMENTARIO SOBRE EL TEXTO.
En la comedia Los Empeños de una Casa, se recrea una historia picaresca llena de enredos y mentiras. Desde el comienzo la obra se propone como una burla a diversos personajes de la vida social; y de forma paralela se desarrollan una serie engaños en nombre del amor. Así, sus personajes se ven envueltos en una serie de acontecimientos que se entretejen y forman una trama tan fina como enredada; que termina descubriéndose de manera cómica, dejando claro que el amor verdadero es el que siempre triunfa y sale fortalecido ante las adversidades que el mundo le impone. Los Empeños de una Casa se constituye como la obra en que Sor Juana crea el personaje tal vez más relevante de su historia como escritora. Leonor, la humilde mujer que se enamora y que en nombre de su amor asume diversos avatares, pero que finalmente es premiada con la consecución de su objetivo, el “Amor”. Este personaje ha sido analizado, pues las características de personalidad impuestas por la autora muestran que Leonor y Sor Juana poseen muchas similitudes. Leonor proviene de una familia humilde, Sor Juana también; Leonor se muestra y es descrita como una mujer estudiosa y brillante; de hecho su padre reconoce ingenuamente que por estos dos valores ella hallará un buen hombre, se sabe que Sor Juana fue una niña prodigio que aprendió a leer a los tres años de edad y que de allí en adelante, por cuenta de su genialidad fue adoptada y aceptada dentro de la realeza de la época. Así pues el monólogo que construye la autora dentro de la comedia nos revela una mujer absolutamente impecable al hablar. La construcción gramatical de las oraciones es impecable, podría decirse que el monólogo de Leonor es la sentida vos de Sor Juana, a través de este personaje.
SÍNTESIS DEL TEXTO
La obra se divide de la siguiente manera:
Iniciando aparece la Loa que precede a la comedia(literal), tiene 6 Personajes: la dicha, la fortuna, la diligencia, el mérito, el acaso, música.
Jornada I, conformada por el cuadro primero, el cuadro hace referencia al lugar donde ocurren las escenas, este cuadro posee 8 escenas.
Luego de la primera jornada continúa la letra de “Bellísimo Narciso” y del “Sainete Primero de Palacio”, el cual cuenta con 6 Interlocutores: el amor, el obsequio, la esperanza, el respeto, la fineza, un alcalde.
Jornada II, conformada por el cuadro primero, con 7 escenas; cuadro segundo conformado por 5 escenas y el cuadro 3,conformado por 4 escenas.
Allí se suspende nuevamente y se introduce la letra de “Tierno, Adorado Adonis” y se continúa con el sainete segundo, cuyos interlocutores son: Muñiz, Arias, Acevedo y compañeros.
Jornada III, conformada por el cuadro primero con 7 escenas, el cuadro segundo con tres escenas, y el cuadro tercero conformado por seis escenas.
La obra finaliza con un sarao(fiesta), titulado sarao de cuatro naciones.
SAINETE
Un sainete es una pieza dramática y jocosa en un acto, y normalmente, de carácter popular, que se representaba como intermedio de una función o al final. Sustituye al entremés en los siglos XVIII, XIX y XX.
La trama de la obra está centrada en la búsqueda y encuentro del amor. Así mismo los personajes experimentan el desamor, pues en todos los casos y por cuenta de la confusión no les es posible reunirse con sus seres amados, en medio de todo esto los criados juegan un papel importante pues son los cómplices de las mentiras, pero además son quienes imponen el tinte jocoso de la comedia con sus comentarios y ocurrencias. El clima mismo de la obra está en complicidad con todos los enredos que se suscitan; pues los hechos ocurren durante el día con menos  intensidad, y es en la noche cuando se intensifican los acontecimientos, creando así los espacios adecuados para el amor y sus devaneos. Finalmente retorna la luz del día y los conflictos ya se han solucionado, cada quien con su cada cual, en lenguaje fático. Cabe anotar que dentro de la construcción de la obra, se incluyen la loa y otras creaciones de altísimo valor literario, y naturalmente al realizar la lectura el lector hallará los innegables nexos de estos entremeses con el texto central. Para culminar este acercamiento a la obra se puede decir que en las búsquedas intelectuales y en los diversos tratamientos del lenguaje, Sor Juana se preocupó por decir “aquello que no se puede decir”. Así, el amor es concebido bajo una mirada influida por una vasta tradición literaria y religiosa y, a su vez, hay en la escritora un esfuerzo notable por modernizar la palabra de la literatura, que no se aleja de la vida del día a día. Ahora bien,  ¿cómo expresar aquello que en realidad es inexpresable? y ¿cómo, a su vez, alejarse de la limitación de la realidad para ocupar un lugar en el mundo (simbólico y real) libremente? Pues bien, allí donde se instaura la creación se funda, se hace la palabra pero, al mismo tiempo, en los límites de lo nombrable nace y crece también el silencio, por lo menos para el caso de Sor Juana Inés de la Cruz. Así, las cosas del mundo innombrables están condenadas a la ausencia y a la desaparición de su ser, al estar, de esta manera, ligadas a la incapacidad de ser nombradas por el verbo; se asienta entonces la brecha entre lo innombrable y la imposibilidad de poder nombrar.
JUICIO
La comedia Los Empeños de una Casa, nos permite observar la riqueza literaria e intelectual de la época en que vivió la autora, así mismo es un puente que conecta un poco de la tradición cultural que aun poseemos en términos del establecimiento de relaciones, al realizar este análisis, logré observar como en la actualidad los medios de comunicación aun hacen uso de recursos que la obra propone. Hablo de estos recursos cuando los guionistas de la actualidad recrean las novelas y más aun las novelas mexicanas, tan reconocidas y famosas. Así mismo se puede decir que la mentalidad y el sentir que se imponen dentro de la obra es una manera particular de mimetizarse, pues para su época Sor Juana poseía una visión tan avanzada del mundo y de la situación de las mujeres, que muy probablemente le hubiese costado más que su renuncia a la escritura y la venta de su biblioteca; pero paralelo a ello analizó la situación de la mujer, sin caer en feminismos incoherentes
PROYECCION DEL TEXTO DENTRO DEL ESTUDIO DE LA LITERATURA
Para el caso de la literatura la comedia de Sor Juana se propone desde su época como una forma versátil de escritura, creación de personajes, pero sobre todo creación de historias paralelas que poseen un final que el lector o público pueden intuir. Con ello me refiero a la forma moderna de creación de guiones y textos asociados a la dramaturgia.
De igual forma, a través de esta comedia nos es posible revisar la construcción del verso; de acuerdo con los parámetros de ritmo y rima conocidos dentro del ámbito académico; así mismo la propia imagen de la escritora nos impulsa al rompimiento de los esquemas tradicionales de escritura. Que muy a nuestro pesar, llevamos en la mente; el escrito de Sor Juana Inés de la Cruz es una muestra de la mente visionaria que debemos tener todos aquellos que hemos decidió transitar por el camino de las letras.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Un Diario, novela y fragmento unión de tonos y sensaciones ficcionadas

Reseña escrita por: Laura Giselle Campo Sepúlveda

Sterne, Laurence. Diario para Eliza, Novela política y Fragmento rabelesiano. Montblanc (Tarragona, España). Ediciones IGITUR, 2002, 131 páginas. 



Laurence Sterne, (1713- 1768)  escritor irlandés que desarrolló su producción literaria en el siglo XVIII.  Estudió en Cambridge y fue ordenado sacerdote en 1737 por lo cual obtuvo el vicariato de Sutton-in-the-forest. En 1760 aparecen los dos primeros volúmenes de Vida y opiniones del caballero Tristam Shandy. Obra que consagró su influencia en la literatura posterior. Entre 1762 y 1767 son publicados los siete volúmenes que completan toda la obra. Antes de ella, Sterne había dado a conocer en 1759 Novela política  y el fragmento rabelesiano. Sus viajes por Francia e Italia lo mueven a escribir Un viaje sentimental (1768). Sobre Diario a Eliza no hay una precisión respecto a la fecha de su publicación. Se piensa que fue conocido en 1767, pero también que fue publicado en 1775 o incluso un siglo después de la muerte del autor.
La unión en un solo libro de Diario a Eliza, Novela política y Fragmento rabelesiano hace un compendio de los temas que posiblemente hayan sido tratados en la literatura de Sterne. Diario a Eliza reune las temáticas de amor, sátira e incluye alocuciones religiosas así como metatextos de su propia obra; Novela política ejemplifica las miserias que se pueden asociar a cualquier evento político, religioso o económico en la sociedad, establece una discusión sobre la novela dentro de la misma y además se encuentra estructurada y  discurre sobre el por qué del actuar de los personajes tras ser presentados sus eventos. Por último, Fragmento rabelesiano basa su segmento en un discusión sobre la kerukopaedia, “acto de escribir sermones” donde los personajes que construyen los dos capítulos aspiran a hacer un sermón para hablar de la escritura de él, como por momentos lo hace Yorick en Viaje sentimental.
Estos temas mencionados se hacen recurrentes en algunos textos de Sterne. En Diario a Eliza, el tono nostálgico y en ocasiones el desprendimiento del yo de quien escribe, recuerda a Viaje sentimental, así como deja entrever la anticipación que hace Sterne de los monólogos interiores y la literatura psicológica desarrollados a finales de siglo XIX y principios del XX. Novela política nos recuerda la proliferación de escritos satíricos en la literatura del siglo XVII y XVIII en Inglaterra en autores como Jonathan Swift o Alexander Pope.
El libro, que comienza presentando Diario a Eliza, tiene una antesala donde se aclara que está escrito con los seudónimo de Yorick y Draper o  a veces Bramin y Bramine donde los nombres verdaderos “son extranjeros” y no se pretenden dar a conocer. El diario fue iniciado el domingo 13 de abril y fue terminado o pausado el día 4 de agosto pese a que tuvo una última anotación el 1 de noviembre. Se notará que hay una incoherencia, pues al escribir la segunda fecha, 14 de abril, no está acompañado del día, pero el 15 de abril aparece anotado con el día lunes. Hay discrepancia pues si el 13 de abril fue domingo, el lunes sería el 14 de abril y no el 15. Sin embargo, al llegar al 20 de abril, se habla de domingo de pascua, lo que es consecuente si el 13 es domingo y el 14 lunes.
El texto recurre a los recuerdos compartidos con Eliza y a las emociones que ella despierta para darle un tono melancólico y nostálgico. La narración se debate entre los pocos eventos de los que participa cada día Yorick o Bramin, los recuerdos de Eliza y los quebrantos de salud del personaje.
Pese a que Eliza es un personaje dentro de la historia, es su retrato el personaje verosímil en la medida que es Yorick quien lo puede ver siempre y transmite cómo lo ve y siente por él. Eliza constituiría entonces la idealización y su retrato de la realidad. La comida es el evento frente al cual se siente rodeado de sus amigos y la vivienda el lugar que le permite planear su vida frente a Bramine.
Sobre el personaje de Eliza, considero pertinente señalar que hay cierta relación, posiblemente por coincidencia, con Garcilaso de la Vega en cuya obra también aparece una Eliza, bajo el nombre de Isabel Freyre, también extranjera, también casada, también ausente y también idealizada. El tratamiento que le da Sterne en este diario no es el de la ficción sino autobiográfico a quien sea su gran amor, recuerda mucho a la historia entre Garcilaso y la portuguesa Isabel Freyre. En el caso del español y el inglés parece existir la práctica de una vida caballeresca en la admiración de la mujer, recordando la preponderancia de la vista en el amor sobre los demás sentidos, algo manifiesto en la contemplación reiterativa de Yorick al retrato de Bramine.
Por otra parte, la inclusión del pensamiento Shakesperiano no sólo es incluida en el nombre del personaje, sino también en uno de los pasajes del diario donde el tono apesadumbrado tiene una de sus mayores participaciones, “-¡Ay! ¡Pobre Yorick! -¡Acordarme de ti! ¡Pobre espectro!, acordarme de ti, mientras la tabla de mi memoria conserve asiento en este mundo enajenado, acordarme de ti. Sí, de la tabla de su memoria Eliza borrará a todos los hombres triviales y dejará un trono para Yorick”. (Sterne, Laurence (2002). Diario para Eliza, Novela política y Fragmento Rabelesiano). Montblanc (Tarragona, España). IGITUR).  Siendo este un pasaje tomado de Hamlet, I. v. 95- 99 donde los tonos en los que está elaborado el diario se juntan en un párrafo.
El diario guarda una secuencia lineal del tiempo. Una narración consecutiva de los días con los eventos que competen a cada uno tomando en ocasiones elementos de analepsis en los recuerdos con Eliza o de prolepsis en las acciones que se anhelan llevar a cabo.
Novela política, el segundo texto contenido en el libro está estructurado en cinco partes iniciado a manera de carta. En la primera, Novela política  se cuentan los desórdenes ocurridos en una aldea y las discusiones entre un sepulturero, un sacristán y dos pastores. Se habla de Trim, el sepulturero protagonista de la historia, quien es el causante de todos los acontecimientos, y de los personajes que rodean a Trim que son los que accionan sobre lo que ocasiona el personaje principal.
Seguido de los eventos desencadenados, es decir, de la historia de la novela se inicia la segunda parte. Posdata es escrita a razón de no haber podido enviar la carta al caballero de York a quien va dirigida y es una extensión de los sucesos en la aldea. Se presenta un nuevo hecho y  las acciones o conductas de Trim como había ocurrido en la primera parte.
La Llave es la tercera parte de la novela. Explica el trasfondo y el por qué de la creación de la misma. En una reunión de un grupo político de York es leída la historia de la carta enviada al caballero y son los participantes de la asamblea quienes conjeturan sobre las razones de la existencia y el mensaje de la novela. De esta manera, quienes hacen parte del club se ven afectados por comentarios que hacen miembros para sustentar su teoría sobre la razón del texto. Algunos se sienten ofendidos, otros son ofensores; pues se hacen acusaciones contra la monarquía, el territorio, la religión o la jurisprudencia, donde alguno de los partícipes está involucrado.
La cuarta parte, una nueva carta escrita por el autor del texto al caballero de York es una revelación de quien escribe el texto pues pide su reconocimiento y explica sus razones para hacerlo. Se justifica teniendo en cuenta la existencia de una Réplica a la Respuesta del deán de York que al parecer está apropiada bajo la autoría de quien escribe Novela política, lo que desmiente Laurence Sterne, quien se escribe como el autor del texto.
Esto finalizará en la quinta con una epístola última dirigida al Dr. Topham en la que Sterne a manera de alegato habla de la réplica que ha hecho el Dr. Topham sobre la comunicación que tiene él con el deán. La carta es emprendida con motivo aclaratorio y definitorio sobre la constitución de la historia de Trim  y los eventos en su aldea. El tono satírico destacado en la comunicación llega a su cumbre con la despedida elaborada con una burla manejada en el discurso impecable de Laurence Sterne quien es el emisario de la carta.
Fragmeto Rabelesiano, la última parte del libro está constituida por dos capítulos. Cada uno tiene una apertura donde se da a conocer la temática de la división, pero más que eso, la intención del capítulo. El tema que recoge las dos secciones está dado a partir de la Kerukopaedia y las discusiones que se genera la proposición de generar el arte de hacer sermones. Así se abre una  controversia en la que parece que todas las voces hablaran al tiempo. Y que se cierra con un final inconcluso pues se anuncia que en el capítulo III se hablará de la denotación precisa de la práctica de la kerukopaedia entre quienes la proponían pero no se llega a conocer.
El conjunto de estas tres obras que en un principio están aparentemente desligadas en su temática, cobra sentido al manifestar, como fue sugerido en la introducción, la reunión de las temáticas e incluso de los tonos en la escritura de Sterne. Estos tres textos parecen conformar un cuerpo cuando son recopilados en el libro. Generan una movilidad y un reconocimiento de lo complejo de la estructura corporal, lo diverso que hay en ella pero la necesidad del existir cada parte como complemento.
Diario para Eliza, Novela política y Fragmento rabelesiano constituyen un recorrido entre la nostalgia, la sátira y los cuestionamientos. Permiten permear y conocer las situaciones en las que se mueve el individuo a manera de límite elástico y sin saber qué ocasionará esa tensión o en qué finalizará.  Considero que la necesidad de leer estos tres textos está planteada en que  cada uno aborda distintas temáticas en las que se confluye nuestro actuar en algún momento de la existencia.



BIBLIOGRAFÍA

Sterne, Laurence (2002). Diario para Eliza, Novela política y Fragmento Rabelesiano. Montblanc (Tarragona, España). IGITUR.